El Estrés y la Psiconeuroinmunología


El Estrés crónico puede producir en algunos casos disminución de la capacidad de respuesta inmune, en otros alergias, autoinmunidad o aumento de las respuesta inflamatoria. ​ En otros casos una variación en las citoquinas inmunológicas puede estar asociado a cambios conductuales y emocionales. En ambos casos hay


también variaciones hormonales que modulan la regulación de la red intersistémica.

Cuando debido a las situaciones estresantes continuas, la capacidad de adaptación alostática (desgaste fisiológico acumulado por el cuerpo en el intento de adaptarse) es superada sobreviene la carga alostática en la cual no hay un retorno fisiológico a los niveles iniciales y si se mantiene en el tiempo sobrevienen o se acentúan enfermedades crónicas y relacionadas con la inmunidad como la diabetes tipo II, hipertensión arterial, ateroesclerosis, enfermedad coronaria, inmunodeficiencias, alergias, autoinmunidad, inflamación, entre otras.

Se comparó las respuestas corticales y subcorticales en individuos que accedían a estados emocionales de cólera, tristeza, miedo y felicidad. Observó que cuando los voluntarios pasaban de un estado de reposo a determinado estado emocional (se les pedía que recuerden los episodios más intensamente significativos en su vida asociados con cada emoción) se producían distintos grados de actividad en áreas cerebrales implicadas en las respuestas fisiológicas relacionadas con las emociones como la corteza prefrontal, orbitofrontal, el giro cingulado, ínsula, núcleo accumbens, hipocampo, amígdala, hipotálamo, tronco cerebral, cerebelo.


En cada uno de estos estados se producían distintos grados de activación fisiológica donde la felicidad correspondía a los mas saludables. Existe evidencia científica de que el estrés crónico afecta la longitud de los telómeros de los cromosomas y por consiguiente acelera el envejecimiento. El acortamiento de los telómeros en los cromosomas de las células inmunes debido al estrés crónico produce declinación de la función inmune. ​ Existe una relación entre el estrés crónico, ansiedad, depresión o estados y rasgos emocionales como el miedo, la cólera, tristeza, vergüenza con las enfermedades y alteraciones inmunológicas. ​ Fuente: www.universidadpsiconeuroinmunologia.com ¿Qué es la Psiconeuroinmunología? Comprende el estudio científico de la comunicación en la unidad mente, cuerpo y ambiente. Es una ciencia multidisciplinaria que se ha ido cimentando con los aportes provenientes de campos como las neurociencias, psicología, inmunología, biología molecular, genética, anatomía, bioquímica, microbiología, microscopia electrónica, psiquiatría, endocrinología, oncología y todas las especialidades médicas. Incluyendo a antropólogos, sociólogos, ecólogos, teólogos.

Ahora se conoce mejor el efecto de las creencias, los pensamientos y las emociones sobre los procesos curativos del organismo humano. En especial, se sabe cómo afectan los pensamientos negativos, el resentimiento, el enojo y la rabia a la hora de generar el cáncer. También se comprende mejor cómo resolver un conflicto emocional, cambiándolo a positivo, puede promover la inversión de la enfermedad y así provocar su total sanación.


Se basa en la teoría de que todos los Sistemas se interconectan, y en que hay una interrelación y una interdependencia de todos los fenómenos.

Se ha comprobado que los mecanismos de defensa del cuerpo pueden activarse por medio de emociones y pensamientos positivos, y que las células blancas de la sangre, los linfocitos y los factores mensajeros asociados a la sanación, pueden estimularse para que actúen con mayor vigor contra el cáncer y contra otras enfermedades. Es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano.


Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

La sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal: lesiona neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

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